Día del trabajador

HISTORIA DEL DÍA DEL TRABAJADOR 

Han transcurrido 128 años de la primera huelga de obreros en la ciudad de Chicago. Fue un 01 de mayo de 1886, cuando más de 190 mil trabajadores reclamaban mejores condiciones de vida, jornadas laborales justas, días de descanso, dignidad personal, entre otras exigencias.
El saldo fue devastador, centenares de  muertos  y  heridos, ante la brutal  represión que sufrieron quienes en su justo derecho reclamaban mejores días y condiciones de vida y de trabajo dignas. Como reconocimiento a la lucha de 1886, el Primer Congreso de la Segunda Internacional Socialista, celebrado en París en 1889,  decidió que cada 1 de mayo se conmemore “la Solidaridad Laboral, el Día de los Trabajadores”.
En la actualidad, el Ecuador es un ejemplo de  reivindicación de los derechos y respeto a los trabajadores y trabajadoras. Hoy, el País vive un verdadero cambio de época, en donde todos los sectores y actores suman esfuerzos y aportan para la construcción del Buen Vivir, enfatizando la preeminencia del ser humano sobre el capital.
Se ha devuelto la dignidad a los trabajadores, garantizando el respeto a sus derechos, su libre organización, el que cuenten con un salario digno. Existe un enfoque dirigido a su desarrollo y a la justicia social.
El Ministerio de Relaciones Laborales, reconoce el aporte de la clase trabajadora del País y se compromete fiel a su misión Institucional, a seguir impulsando el trabajo digno e inclusivo, que garantice la estabilidad y armonía en las relaciones laborales. Entendemos  el trabajo  como la única forma de superar la pobreza, y nos guiamos por el ideario: “vida sana, trabajo  digno y solidaridad constituyen el eje fundamental del Buen Vivir”.

LA SEMANA DEL TRABAJADOR Y LA TRABAJADORA”

El día 1 de mayo, la huelga

El 1 de mayo de 1886, 200 000 trabajadores iniciaron la huelga mientras que otros 200 000 obtenían esa conquista con la simple amenaza de paro.
En Chicago, donde las condiciones de los trabajadores eran mucho peor que en otras ciudades del país, las movilizaciones siguieron los días 2 y 3 de mayo. La única fábrica que trabajaba era la fábrica de maquinaria agrícola McCormick que estaba en huelga desde el 16 de febrero porque querían descontar a los obreros una cantidad de sus salarios para la construcción de una iglesia. La producción se mantenía a base de esquiroles. El día 2, la policía había disuelto violentamente una manifestación de más de 50 000 personas y el día 3 se celebraba una concentración en frente de sus puertas; cuando estaba en la tribuna el anarquista August Spies, sonó la sirena de salida de un turno de rompehuelgas. Los concentrados se lanzaron sobre los scabs (amarillos) comenzando una pelea campal. Una compañía de policías, sin aviso alguno, procedió a disparar a quemarropa sobre la gente produciendo 6 muertos y varias decenas de heridos.

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